Ley contra el Bullying: ¿qué podemos esperar?

Por la Lic. María Zysman, Directora de Libres de Bullying.

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Rene Magritte, The Kiss, 1951.

La reciente sanción en Argentina de una “Ley contra el Bullying”, que celebramos con entusiasmo por su enfoque inclusivo y preventivo, lejos de terminar con el tema abre un abanico de nuevas cuestiones para debatir.

Ante todo, convengamos en que se trata de una ley amplia, referida a la convivencia y el abordaje de la conflictividad social en la escuela, y no exclusivamente al bullying, que es sólo una de las dinámicas de la violencia en la escuela. El bullying se da cuando un chico o chica es hostigado por otro u otra, de manera sostenida en el tiempo y con un desequilibrio de poder manifiesto, mientras el resto del grupo festeja o se mantiene al margen. Por lo tanto, la norma plantea objetivos y líneas de acción generales, y no respuestas puntuales a la cuestión del acoso escolar.

Por otra parte, en virtud de nuestro sistema federal la mayor parte de las competencias sobre la educación están descentralizadas; en consecuencia, esta nueva ley nacional es sólo un marco, y cada provincia puede sancionar otras normas locales más específicas. En la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, hay ocho proyectos ya presentados y los legisladores están tratando de buscar consensos.

Sin embargo, ya se escuchan voces que imaginan esta ley como una panacea que venga a salvarnos de este tipo de tensión escolar. Se depositan en ella expectativas casi mágicas, ya sea para eliminar el bullying de plano o para castigar duramente a los responsables. Claro que las cosas serían mucho más simples si esta situación se pudiera abolir por ley, pero evidentemente no es así.

Entonces, la cuestión sería discutir qué podemos esperar de esta nueva legislación. En primer lugar, la misma es importante porque reafirma el valor del respeto por las normas y la sanción de las transgresiones como parte de la enseñanza socializadora de la escuela, al tiempo que promueve el reconocimiento y reparación del daño u ofensa a personas o bienes. Estos postulados, más allá de su valor simbólico, son un respaldo a la intervención de los docentes y las instituciones educativas frente a una situación concreta.

También se reclaman desde algunos sectores “castigos ejemplificadores” para quienes acosen. Esos seguramente se sentirán decepcionados porque la nueva ley descarta las medidas expulsivas y destaca el sentido formativo de las eventuales sanciones, con el objetivo de que los niños y jóvenes se hagan responsables progresivamente de sus actos. Ninguna hoguera, entonces, para los responsables del hostigamiento.

La norma incluye además una serie de iniciativas orientadas a la prevención, como el apoyo al fortalecimiento de los equipos especializados en cada jurisdicción, la elaboración de una guía orientativa para las instituciones educativas, la creación de una línea telefónica nacional gratuita para la atención de situaciones de violencia en las escuelas y la realización de investigaciones y campañas de comunicación. Todas estas propuestas son muy positivas y de su efectiva realización dependerán en gran parte los resultados de la ley.

Desde ya que será clave monitorear el cumplimiento de todas las enunciaciones, para que no pasen a integrar la extensa colección de buenas intenciones no realizadas de la legislación argentina. Ese control será sin duda una responsabilidad compartida con todos los que nos venimos ocupando de las temáticas vinculadas a la convivencia escolar, y que ahora tenemos una nueva oportunidad para avanzar en nuestra labor.

Ver texto completo de la Ley

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3 Respuestas a “Ley contra el Bullying: ¿qué podemos esperar?

  1. Me tomé el tiempo necesario para leer la ley y, sinceramente, no dice nada nuevo. Creo que dice lo que todos sabemos que debe ocurrir, siento que dice lo que “todos sabemos” que se “debe” hacer. Para ser un poco más clara, todos sabemos que no se debe cruzar con el semáforo en rojo, y sin embargo, muchos lo hacen. Esto es lo mismo, una advertencia, y quienes no están dispuestos a cumplirlo, por más ley que haya, no lo harán. Con tantas materias inútiles que se dictan en los colegios debería reemplazarse alguna de ellas por “convivencia” y realizar -asesorados por especialistas- talleres de integración, de respeto hacia el otro y de TOLERANCIA. Un saludo. Tuve el honor de escuchar a la Licenciada Zysman en la UNLP.

    • Muchas gracias Claudia. Coincido con vos, no podemos obligar por ley a tener buenos sentimientos, a ser amoroso y respetar al otro. Hay muchas leyes que no se cumplen, esta ley es un paso, un escalón para pensar en capacitaciones y espacios de reflexión. Habrá que ver cómo se avanza. Tal vez sirve para poner el tema en discusión y replantearse valores. Te agradezco tus palabras! Un saludo, Lic. María Zysman

  2. Desde los E.O.E. de las escuelas se trabajan en las aulas, el obstaculo es que no todas las escuelas tienen equipo, la mayoria estan en primaria, en donde se inician los talleres, y la otra dificultad es entrar en las aulas a trabajar con los docentes, no todos trabajan en equipo. La ley es una buena herramienta para reforzar los equipos y crear otros para que se pueda efectivizar en todos los niveles.

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