Por qué hablar por separado con el hostigador y el hostigado

Por la Lic. María Zysman, psicopedagoga

Directora de Libres de Bullying

Cuando un docente detecta una situación de bullying en el grupo escolar, resulta clave actuar con rapidez y firmeza. Sin embargo, un error común es comenzar por una charla conjunta entre hostigador y hostigado, ya que juntarlos “para hablar” de los hechos suele reforzar la estructura del bullying.

Quien hostiga generalmente es más hábil, posee mayores posibilidades de manipular los hechos a su favor, se excusa y acusa a otros. El hostigado en esa reunión se siente nuevamente lastimado y sin herramientas, incapaz de responder. No olvidemos que se trata de una relación de dominio-sumisión, de abuso, y por lo tanto exponer nuevamente al acosado no suma, e incluso es probable que termine fortaleciendo al hostigador.

Para poder escuchar a los dos es imprescindible hacerlo a solas con cada uno de ellos. Que no se crucen acusaciones, que no se discuta. Un chico hostigado difícilmente pueda contar lo que siente delante de su acosador y si se queda callado nuevamente se profundiza el mecanismo del bullying.

Al acosado le debe quedar en claro que ni él ni nadie se merece que lo acosen y que se buscará la mejor manera de ayudarlo. El mensaje para quien o quienes acosan debe ser “lo que ustedes hacen va contra las reglas del colegio y tiene que terminar indefectiblemente”.

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