Los errores más comunes en la prevención del bullying

Por la Lic. María Zysman, psicopedagoga. Directora de Libres de Bullying.

Uno de los errores más habituales que se cometen a la hora de intervenir ante una situación de bullying es adoptar políticas de tolerancia cero. Ocurre cuando los colegios, con las mejores intenciones, deciden posicionarse en el lugar de “el primero que acosa queda afuera”, o “la próxima te vas”, de manera temporaria o definitivamente.

Esta estrategia puede ser necesaria en un pequeño número de casos extremos, para garantizar la seguridad de los chicos y de los maestros, pero no es el modo de prevenir el bullying en una escuela.

¿Por qué?

En primer lugar, casi todos los chicos de las escuelas cuentan haber estado, de una manera u otra, involucrados en situaciones de bullying. Así ¡nos quedaríamos sin alumnos! y ese no puede ser, claro está, el resultado de nuestra intervención. Es fundamental que frente a situaciones de abuso de poder tengamos una actitud de coherencia, constancia, ética y respeto a las normas. Entonces, tendríamos que aplicar la tolerancia cero en todos los casos y la escuela quedaría vacía. Si no, seríamos injustos y reforzaríamos los sentimientos que subyacen a la estructura.

Por otro lado, siempre sugerimos que los “espectadores”, es decir quienes son parte del bullying como “público”, pidan ayuda cuando ven sufrir a un compañero. Pero si saben que quien agrede será expulsado, ¡nadie pedirá ayuda! Estaríamos desalentando a la mayoría a involucrarse. ¿Vamos a dejar en manos de los chicos el medir la gravedad de los hechos?

Por último, los chicos que hostigan necesitan modelos prosociales; tienen que estar incluídos en grupos positivos en los cuales se los pueda correr de ese lugar de agresores. Expulsarlos aumentaría la violencia y los llevaría a repetir la experiencia en otro grupo.

Otro error suele ser armar grupos para los hostigadores, fuera del horario escolar, con la excelente intención de trabajar la empatía, enseñarles habilidades sociales, control de la ira, manejo de los impulsos y demás técnicas que los ayudarían a ser más adaptados. Lamentablemente, en esa situación los chicos estarán furiosos por tener que quedarse más allá del horario estipulado y, unidos, podrán compartir métodos y estrategias para hostigar con los otros. Podrán socializar lo peor, por decirlo de otra manera. También podrán competir a ver quién sabe maltratar mejor… y ganar todos.

Los chicos que acosan necesitan compartir espacios con otros chicos que no acepten ni festejen ese modelo abusivo de relación. Chicos que los frenen en sus intentos de divertirse con el dolor del otro. Grupos sociales en donde sea mal visto el maltrato. Armemos entonces actividades para que ellos se incluyan desde lo que saben dar, no desde lo que saben quitar.

Si hablamos de errores a la hora de intervenir contra el bullying, uno muy habitual consiste en actuar de manera aislada ante la emergencia y quedarse con esa intervención y nada más. Muchas veces, debido a la presión de los padres o al amarillismo mediático, los colegios organizan reuniones, asambleas o rondas que son rápidamente olvidadas. Estos intentos son positivos pero no suficientes; para tener posibilidades de éxito deben formar parte de una estrategia integral y a largo plazo en la cual estén involucrados docentes, no docentes, padres y alumnos.

Para finalizar, la aplicación de la resolución pacífica de conflictos-mediación en situaciones de bullying es otro error bienintencionado: la misma puede ser una práctica a utilizar cuando se trata de conflictos, pero el bullying no lo es. El bullying es una forma de maltrato, de abuso, no un conflicto. Además, la mediación puede perjudicar adicionalmente al niño hostigado. Imaginemos lo que puede sentir un chico abusado al tener que mediar con su abusador y tener que decir “sí, los dos tenemos parte de la razón y en parte estamos equivocados”. Un chico que hostiga es mucho más hábil que su hostigado y de una situación así sadrá fortalecido.

Para intervenir en situaciones de bullying de manera efectiva, la clave es hacerlo en forma consistente, oportuna, integral y permanente. Todos los miembros deben estar involucrados, y se debe actuar INMEDIATAMENTE para poder frenarlo.

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