Sexting “seguro”: ¿Misión Imposible?

Por la Lic. María Zysman. Directora de Libres de Bullying.

Si tuviéramos que caminar sobre una línea de diez centímetros de ancho pintada en el piso, lo haríamos sin dudar y sin sentir temor alguno. Si esa línea, siempre del mismo ancho, se transformase en un delgado camino suspendido a cientos de metros de altura, la mayoría de nosotros, en cambio, no se animaría a atravesarlo. Esa falsa sensación de estar seguros sobre el piso es lo que Snapchat, una aplicación para teléfonos celulares que propone enviar imágenes íntimas visibles durante sólo 10 segundos, les transmite a sus usuarios, que en realidad están caminando sobre la cornisa sin tener plena conciencia de ello.

Snapchat ha sido adoptado por millones de adolescentes en el mundo como una manera de tener Sexting supuestamente “seguro” y compartir imágenes íntimas o de desnudos con sus contactos. Es que la aplicación incita a enviar estas imágenes a los amigos, quienes sólo podrán verlas durante 10 segundos, ya que después las mismas “desaparecerán para siempre”. Para algunos chicos, claro, suena tentador.

Pero la realidad es que los pulgares digitales son mucho más rápidos que esos 10 segundos, y ese tiempo alcanza y sobra para copiarlas, hacer una imagen de pantalla, sacar una foto del teléfono o cualquier otra forma de superar la “seguridad” del sistema. Y ya sabemos cómo suelen terminar estas situaciones: las imágenes se difunden entre conocidos y no conocidos; como un reguero de pólvora se pueden esparcir en la web, a veces en sitios de todo el mundo, llevando el cyberbullying y la humillación a niveles muy difíciles de revertir.

Esta ilusión de lograr algo totalmente efímero me recuerda la frase “esta grabación se autodestruirá en 5 segundos” inmortalizada por la primera versión de la serie televisiva Misión Imposible, hace ya varias décadas. Allí, el mini-grabador analógico en el que el protagonista recibía las instrucciones secretas en cada capítulo se prendía fuego misteriosamente y a nadie se le ocurría cuestionar la eficacia del procedimiento.

Hoy, en el mundo digital, lo que resulta una misión imposible es lograr el control total de la información que se comparte en Internet. Pero para los chicos muchas veces eso no parece necesario. En la adolescencia, es difícil creer que las relaciones no son para siempre, que ese chico o chica que tanto amo, y me ama, un día se puede transformar en alguien indiferente para mí. Eso con suerte, porque en caso que se quede con un poco de bronca o ganas, podrá querer compartir todos los recuerdos vividos conmigo, con sus amigos. Además, aún sin tener la intencionalidad de difundir nada, puede pasar que el otro olvide o pierda el teléfono-pc-tablet-pendrive y algún amigo aburrido decida divertirse enviando esas imágenes.

Los chicos y chicas deben saber que desde el primer momento en que entra el ojo de un otro, un tercero, en su intimidad, será imposible preservarla. No hay ni habrá app capaz de salvarlos una vez que sus fotos comienzan a circular por la red.

Sin embargo, hay también una Misión Posible. Se trata de trabajar con los chicos para que aprendan a cuidarse y para que cuiden a los otros, para que piensen antes de compartir una imagen propia o darle click a un enlace que lastima a otro. Ninguna herramienta reemplaza la confianza básica y mutua.

Para ver la apertura de Misión Imposible (51 seg):

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