Bullying y sociedad: “No te quedes con las ganas de nada”

Por el Lic. Luciano Veraldi – Equipo Libres de Bullying

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¿Por qué será que el acoso escolar hoy encuentra su lugar y un nombre para ser nombrado? ¿Qué sucede con nuestra sociedad?

Según muchos autores estamos viviendo lo que socialmente se llama “poshumano” que resultaría de la era digital. Silvia Guemureman aborda la temática en una publicación de Internet  titulada “Los sueños de los adolescentes de hoy son de corto plazo”(1)  advirtiendo que esto sucede porque los adolescentes actuales nacieron como una generación flexible, sin límites ni parámetros, en un mundo tecnológico y cambiante, donde lo que hoy sirve mañana no y donde la cultura del descarte afecta tanto a personas como a cosas.

Cada día más el mercado nos ofrece una cantidad enorme de objetos de consumo, empujando al sujeto a consumir, generando la ilusión de que los objetos podrían llegar a obturar algo de la falta estructural del ser humano.

“No te quedes con las ganas de nada”, dice el comercial de un producto de primera marca resumiendo la ideología de la época.

Otro dato no menor es la cantidad de películas (muy exitosas) dedicadas a un público adolescente cuyo argumento es torturar hasta lograr la disolución de la víctima. Lo que triunfa allí es la relación sádica/masoquista que se establece entre los protagonistas, con la violencia, el acoso y la agresión como partes centrales del libreto. La película “El juego del miedo”, por ejemplo, expone cómo cuatro personas encerradas en un baño tendrán que matarse y torturarse con instrumentos brindados por un psicópata para lograr sobrevivir.

Freud señala que el ser humano tiene como esencia instintos de asesinato, de agresividad, incluso hacia sus progenitores. Por eso es que al sujeto se le instalará como una de las principales reglas el “No Matarás”, prohibiendo ese deseo originario.

Por todas estas razones podemos afirmar que el bullying hoy encuentra su lugar. Se ha establecido en uno de los nombres del malestar en la cultura y, como tantos otros, ha proliferado. Y uno de los problemas es que como todo lo que de pronto se hace masivo, tiende a perder especificidad, quedando al servicio del mercado. No sería descabellado que este nombre empiece a enunciarse en los DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) futuros, y hasta quizás lleguemos a conocer una novedosa pastilla que supuestamente logre vencer el problema.

(1) http://edant.clarin.com/suplementos/zona/2006/08/06/z-03815.htm.

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