Bullying: ¿el huevo o la gallina?

Por la Lic. María Zysman, Directora de Libres de Bullying.

huevo_gallina

A propósito de la nota publicada recientemente en el diario Clarín (ver nota), que cita un estudio de JAMA Psychiatry acerca de las consecuencias negativas para quienes han intervenido en situaciones de bullying, ya sea como hostigados u hostigadores, quiero reflexionar sobre este tipo de enfoques lineales, tan habituales en las notas de divulgación científica.

Se dice que aquellos que sufrieron bullying tienen XX% más de prevalencia de los trastornos de ansiedad, o de intentos de suicidio, o XX% menos de logros escolares, sin más, como si todo ello fuera una consecuencia directa e inevitable del acoso.

El bullying vendría a ser como un “cuco” que aparece de la nada en la vida de las personas, para arruinar su presente y disminuir sus potencialidades futuras. Es como si nos refiriéramos a un niño que se contagió de hepatitis y que luego no podrá donar sangre, o a una niña que se fracturó el tobillo y tendrá dificultades si quiere ser bailarina clásica.

Pero por el contrario, el bullying no es un un extraterrestre que llega por sorpresa, o un virus que se contagia sin remedio. Se da en ciertas personas, en determinados grupos y momentos, con una dinámica particular, que debe ser atendida.

Si bien es cierto que el hostigamiento escolar puede derivar en algunos casos en consecuencias muy graves, aquellos que lo vivieron no están “condenados” a sufrir trastornos de ansiedad. Porque si lo pensásemos de esa manera, pareciera que no importa cómo reacciona el colegio o los adultos frente a esa situación. En muchos grupos, algunos chicos pueden amagar con conductas hostigadoras, que a partir de una correcta intervención, se pueden reconducir positivamente; de la misma manera, un chico hostigado puede ser contenido y ayudado de manera concreta.

Es importante difundir las consecuencias del bullying, para que la sociedad dimensione la importancia y la gravedad del fenómeno, y desde esa perspectiva es bienvenido el interés periodístico en el tema. Pero debemos tener cuidado de no hacerlo de una manera que genere temor y descargue de responsabilidad a las instituciones educativas y las familias, que pueden hacer mucho para disminuir la incidencia del bullying y reducir sus efectos en los niños involucrados en estas conductas.

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