Lo contrario del bullying no es la amistad

Por la Lic. María Zysman, Directora de Libres de Bullying.

amistad_falsa

Pensar posibles intervenciones ante el bullying nos lleva a imaginar algunas situaciones cotidianas en las escuelas.

Así, surgen recuerdos de peleas, broncas y resentimientos generados en el aula por soluciones erróneas planteadas por el docente. Una escena, por ejemplo, puede ser en el patio; un alumno pide ayuda porque dos compañeros se están peleando. La maestra los separa y les dice “ahora se dan la mano y son amigos”, sin dar tiempo a más.

El darse la mano, darse un abrazo, ser “amigos” para resolver un conflicto –SIN HABLAR–  no hace más que aumentar el odio. A veces la hostilidad necesita ser expresada, formulada. Los chicos pueden enojarse y no querer ser amigos, pueden elegir.

En caso de hostigamiento, cuando un adulto fuerza a un chico a abrazar a su hostigador (lógicamente sin saberlo), está reforzando los sentimientos de humillación de uno y los de triunfo del otro. De esa manera, aumenta el poder de quien abusa.

Uno puede no ser “amigo de”, a uno le puede caer mal y antipático un compañero. Pero de ahí a acosarlo e intimidarlo hay un largo camino que no debería ser transitado.

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