¿Por qué nos llamamos Libres de Bullying?

Por la Lic. María Zysman, Directora de Libres de Bullying.

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Comenzamos a interesarnos en esta dinámica hace casi 20 años, sin pensar siquiera que tuviera un nombre específico.

Epoca de incipiente desarrollo de la tecnología de la comunicación, en la que aquel pionero que tenía teléfono celular salía con dos baterías “por las dudas”. Eran muy pocos los que contaban con este recurso y las tarifas prohibitivas obligaban a limitar su uso. Ni hablar de internet; las computadoras todavía no se habían masificado y las conexiones “dial-up”, por teléfono de línea, eran caras y lentísimas.

Ya en ese momento en las escuelas y consultorios notábamos que había cierta tendencia a ningunear, excluir, agredir, manipular a otros. Percibíamos determinadas constantes en los comportamientos y, aunque no lo llamábamos bullying, seguimos investigando.

A partir de la posibilidad de “googlear” y contactarnos, allá por el 2000 supimos de Dan Olweus y de sus investigaciones. Aquello que aquí estábamos nombrando “hostigamiento” o “acoso” estaba siendo estudiado como “bullying”, término derivado de “bull” o toro en inglés, y había bastante material científico (aunque siempre insuficiente) para seguir pensando.

Si bien nos costó un gran esfuerzo que se nos escuchara en el medio local, de a poco lo fuimos logrando. Y ahora que el tema es más conocido a nivel general también surgen los cuestionamientos, por un lado al uso de un término en inglés, también a si es una moda o un invento mediático y –sobre todo– a quién tiene “la precisa” respecto del bullying.

Por supuesto que no faltan los que quieren subirse como sea, y ser los primeros en usar y en descartar terminologías. Abundan los blogs y los blogs de blogs, que sin ninguna reflexión se limitan a repetir información, a veces acertada y otras simplemente vergonzosa.

Por eso, al pensar el nombre de nuestro equipo también quisimos incluir en él la palabra “libres”. Libres de Bullying, entonces, pero también libres de estigmatizaciones, de clasificaciones y de recetas. Más allá (o más acá) de las palabras, modas y repeticiones.

Ya el bullying está descripto como fenómeno observable, recordable y detestable. Urge ahora pensar y proponer ideas para modificar lo que subyace a esta dinámica: el odio y la discriminación. El clima amoroso u odioso de las instituciones (no sólo escolares) sostiene nuestro hacer en ellas y también lo refleja.

Libres de Bullying se refiere por otra parte al uso y abuso de la palabra bullying, y a los excesos. El bullying se desarrolla y se sostiene en algunos grupos y en algunas escuelas, pero no fatalmente en todos, como parecieran indicar los que lo califican de “epidemia”. Hace falta entonces liberarse de los prejuicios para disminuir la incidencia del hostigamiento en las escuelas y liberarse de la obligación de diagnosticarlo a simple vista en cualquier grupo, frente a la primera tensión en el aula.

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