A cualquiera le puede pasar, pero no a cualquiera le pasa

Por la Lic. María Zysman, Directora de Libres de Bullying.

post_cualquieraEn reiteradas oportunidades escuchamos frases como “cualquiera puede ser víctima del acoso escolar”, “cuide a su hijo del acoso”, “a todos nos puede pasar”. Palabras lapidarias, atemorizantes y disparadoras de confusión. A veces nos preguntamos cuál es la intención de generar este pánico en madres y padres, cuál es el objetivo de sembrar tanta angustia y desamparo. Si bien para eso no tenemos respuesta, sí podemos reflexionar acerca de las posibles causas e intervenciones ante situaciones de acoso escolar.

En primer lugar propongo revisar la idea de que todos somos posibles víctimas. Imaginemos por un momento a un joven alegre, creativo, rodeado de amigos, sensible y participativo, que puede expresar lo que siente y genera encuentros con los demás. Supongamos que a este joven alguien lo quiere humillar, lo carga, lo provoca y, para esquematizar la situación, que quien viene a molestarlo es un “malísimo matón”, para peor… acompañado por una “pandilla”. Agreguemos a este caso que los docentes y tutores de la institución escolar sean personas comprometidas con su tarea, abiertas a la escucha, solidarias y empáticas.

Lo que podría suceder luego de la primera “broma” o “provocación” es que los amigos del joven den la cara por él, salten y lo defiendan. Los docentes probablemente verán la situación y podrán intervenir. Si los chicos estuvieran solos quizás se podría desencadenar una pelea entre dos grupos, que podría llegar hasta a una batalla campal en el patio o en la vereda al salir de la escuela. Podrían pasar algunas de estas cosas, pero no se armará la dinámica “bullying”.

A todos no les puede pasar. Con todos se puede intentar, a todos se los puede envidiar, celar, patotear, con todos nos podemos comparar. Pero no a todos se los puede ubicar en la posición de víctima de bullying. No es tan fácil.

Tomando como referencia textos de Dan Olweus, pionero en el estudio del tema, podemos decir:

“Los alumnos objeto de acoso y de agresiones(…) es probable que tengan una o más de las siguientes características generales:

• Pueden ser más débiles físicamente que sus compañeros.

• Pueden tener “ansiedad corporal”: tienen miedo de que les hagan daño o de hacérselos ellos mismos; en los juegos, los deportes y en las peleas son ineficaces físicamente; tienen una coordinación física deficiente.

• Son cautos, sensibles, tranquilos, huidizos, pasivos, sumisos y tímidos, les saltan las lágrimas con facilidad.

• Son ansiosos, inseguros, infelices y depresivos y tienen una opinión negativa de sí mismos; en cierto sentido “indican” a los otros que son (…) “objetos fáciles”.

• Les cuesta imponerse en el grupo.

• En muchos casos se relacionan mejor con personas adultas que con sus compañeros.”

Estas características enumeradas por Olweus, lejos de servirnos para establecer estereotipos y clasificar a los chicos, son importantes para pensar en si a “cualquiera” le puede pasar.

Como decíamos, con “cualquiera” se puede probar, todos tenemos nuestros puntos débiles, nuestro talón de Aquiles. Pero no respondemos de la misma manera ni estamos posicionados igual en los grupos. Pensar que “a cualquiera le puede pasar“ genera caos y miedo; dispara conductas defensivas innecesarias y obstaculiza la convivencia.

Quienes tenemos una responsabilidad en los campos de la salud y la educación, debemos ser prudentes y reflexivos a la hora de informar. El rebote en los medios de las profecías de inevitabilidad del bullying es peligroso y no contribuye a aportar soluciones eficaces.

Bibliografía: Conductas de acoso y amenaza entre escolares, Dan Olweus, Ed. Morata.

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2 Respuestas a “A cualquiera le puede pasar, pero no a cualquiera le pasa

  1. ese es el problema que veo a diario en los colegios con problemas de indisciplina, los maestros confunden cualquier episodio de violencia de un niño a otro con el bullying, y gastan energias en pensar en el niño golpeado como el unico a tratar dejando de lado el verdareo problema que es el niño que realmente tiene el conflicto que por lo que veo generalmente tiene origen en problemas familiares

  2. Estimada Inés
    Gracias por tu interés y participación. Hay dos puntos importantes en lo que escribís. Uno se refiere a la necesidad de diferenciar al bullying de otras formas de violencia escolar. No todas las violencias son bullying, es cierto. Si las abordamos a todas de la misma manera cometemos graves errores.
    Respecto a quien hay que tratar, no se trata de ver quién está peor o necesita más apoyo, no? Todos los chicos que acuden a un curso en el cual hay acoso la están pasando muy mal. Quien recibe el maltrato mucho peor pero como vos decís, quien necesita ejercerlo (y lo ejerce!) está en riesgo. Los espectadores también sufren. Nada puede justificar que un chico padezca el ataque intencionado de un compañero. Cuando la escuela acepta en silencio este tipo de conductas, está también en riesgo. Te agradezco tu aporte, las causas del acoso son tantas y tan profundas….El abordaje debe ser individual, familiar e institucional. Un abrazo!

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