En Jujuy, las primeras Jornadas de Bullying

Por el Lic. Mariano Carmelé. Psicólogo Mat. 444. Ciudad de Santa Fé.

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Carmen Novoa, Mariano Carmelé, Teresita Granara, Norma Lozano, Sra. Ester, María Zysman y Gustavo González, del Complejo Educativo José Hernández.

Los días 18, 19 y 20 de junio pasados, se realizaron las primeras jornadas de Bullying en la Ciudad de San Salvador de Jujuy, organizadas por el Centro Educativo José Hernández. Junto con la Licenciada María Zysman, Directora de “Libres de Bullying”, fuimos invitados a exponer acerca de la temática.
Además de destacar la calurosa bienvenida y el afecto de la gente de Jujuy surgieron en esta actividad algunos interrogantes que es de suma importancia remarcar. Las inquietudes en el transcurso de las jornadas y mediante el periodismo local, ahondaron fundamentalmente en cómo se detectan los casos de Bullying y cuáles son las formas de abordarlo.
Desde la práctica clínica estos casos no son tan sencillos de detectar, debido a que la sintomatología que trae el paciente no está relacionada directamente con el hecho en particular. El adolescente no llega a la consulta por bullying ni habla de bullying, sino por algún malestar de otra índole que indica que algo está funcionando mal. Esto genera en él un desequilibrio tanto psíquico como físico, que lo pone en evidencia frente a sus padres o a la institución escolar que asiste. En el caso de padres o docentes que consultan acerca de cuándo hay que preocuparse, considero importante observar el comportamiento cotidiano y no tanto la interrogación constante, teniendo en cuenta que el adolescente no suele hablar, y menos en este tipo de problemática. Cuando existe un caso de Bullying el joven comienza a presentar comportamientos diferentes a los que acostumbra, pero en muchos casos, debido a la situación laboral u otras exigencias que pueda presentar su entorno, estas conductas pasan desapercibidas.
Cuando se habla de Bullying, se habla de hostigamiento y la característica fundamental es que este maltrato perdura en el tiempo. Y para que la situación se pueda extender, el adolescente se ve imposibilitado a comunicarse o expresarse. En la mayoría de los casos, el adolescente que es hostigado presenta dificultades en la comunicación, por lo cual pasa a estar más expuesto a la posibilidad de ser preso de este tipo de conductas violentas.

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Conferencia del Lic. Mariano Carmelé

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Conferencia de la Lic. María Zysman

Otro de los temas destacados en las jornadas fue el vínculo afectivo de las madres hacia sus hijos y las consecuencias que traen aparejadas. En relación al Bullying, se percibe que en muchos de los casos, existe una relación intensa por parte de la madre para con el adolescente que resulta ser hostigado y por ende, una débil o inexistente función paterna. A parte de una fragilidad del adolescente en relación a sus vínculos, debido a la dependencia afectiva con la madre, pareciera ser que resultan de suma importancia las herramientas que pueden aportar los padres a sus hijos varones, fundamentalmente a la hora de involucrarse en grupos. En muchas de las consultas clínicas, cuando pregunto por la forma de relacionarse, se encuentran trabas o dificultades en los padres para la comunicación con sus hijos. Lo más importante a tener en cuenta es que comunicarse no es solamente hablar. Compartir actividades donde ambos disfruten es mucho más saludable y como consecuencia se fortalecen los vínculos.

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Refiriéndonos a los lugares dentro de la estructura familiar, también se remarcó una problemática que resulta ser cada vez más significativa en nuestros tiempos y tiene que ver con las familias ensambladas y los roles dentro de ellas. De la misma manera en que se pueden ver ciertas fragilidades en el adolescente debido a las funciones paternas y maternas, cabe considerar que cuando se conforman nuevas familias se desarticulan lugares que son fundamentales a la hora del desarrollo adolescente. Lo imprescindible en este caso es sostener los roles dentro de la estructura familiar conviviente, por ende, a la pareja de la madre se le tiene que otorgar un lugar de respeto y autoridad, de esta forma, el adolescente podrá visualizar no sólo la presencia de su padre biológico sino también un espacio familiar ordenado.
Celebramos la realización de esta actividad tan fructífera y esperamos que la misma se continúe próximamente.

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