Bullying: ¿irse o quedarse? – Nota de la Lic. Zysman en revista Noticias

Por la Lic. María Zysman. Psicopedagoga, Directora de Libres de Bullying. Autora de “Bullying: Cómo prevenir e intervenir en situaciones de acoso escolar” de Editorial Paidós.

foto_nota_noticiasMuchos son los padres que consultan preocupados respecto a qué decisiones tomar cuando su hijo es hostigado en la escuela. El solo hecho de constatar esa situación genera en ellos mucho dolor y angustia, a veces acompañados de ira y sentimientos de culpabilidad. Para poder elegir qué camino tomar ante estos obstáculos, hay muchos factores a considerar.

El periodista Jorge Rial confesó que tuvo que cambiar de escuela a sus hijas Morena y Rocío debido al bullying que sufrían. Este es un tema que preocupa al conductor desde hace tiempo y espera que este cambio sea positivo para la calidad de vida de sus hijas, que como muchos otros chicos, padecen hostigamiento escolar.

Ante todo, vale puntualizar que consideramos al bullying no como un evento casual ni como un “virus” de origen desconocido, sino más bien como una estructura que se construye entre pares, en la cual un chico o una chica queda a merced de otro u otra que sistemáticamente lo humilla, maltrata y expone al ridículo. Quien hostiga, entonces, ejerce acciones para avergonzar e intimidar a alguien que, por diversos motivos, considera inferior. Estas acciones pueden incluir agresiones verbales, físicas y actos que impliquen la exclusión social del “elegido”, y causan mucho sufrimiento, ansiedad, sentimientos de indefensión y desesperanza en quien las padece.

En síntesis, la matriz está conformada por alguien que ejerce y decide qué es lo que se hace y a quién –que ocupa aquí el rol de hostigador–, alguien que recibe el maltrato –en el rol de hostigado–, un grupo de pares que no intervienen, miran, se ríen y temen ser los próximos elegidos –de alguna manera espectadores–, y por último los adultos, que generalmente ignoramos que esto sucede, o lo vemos y no sabemos qué hacer al respecto.

Una y otra vez surgen preguntas como ¿cuál es el “perfil” de la víctima?, ¿cuáles son los rasgos que comúnmente llevan a un chico a ocupar el lugar de hostigado? o más directamente ¿qué hice para que se la agarren conmigo?

Así planteadas las cosas, parecería que puede existir alguna característica interna y personal del niño o adolescente en cuestión que habilite la intimidación y entonces se busca (y encuentra) el motivo del hostigamiento en él, que es quien lo sufre. En ese sentido, hemos visto fuertes titulares del tipo de “le pegaron porque es linda”, o explicaciones como que “el chico maltratado presenta rasgos de retraso”, que aunque infundadas y erróneas, generan en algunos cierta tranquilidad y la sensación de estar a salvo si uno no es “defectuoso”.

Pero desde ya que las causas del maltrato no son individuales, y en el fondo no están relacionadas a rasgos personales o diferencias físicas, sino a lo que éstas generan en los demás: la envidia, los celos, la competencia, la soledad, el miedo, el verse reflejado en el otro, eso es lo que origina el bullying; no el ser linda, fea o famosa.

En el plano social, los valores de éxito imperantes en la actualidad, el culto al cuerpo y a la belleza, la superficialidad en las relaciones, los prejuicios y estereotipos que circulan en muchos sectores, llevan a que también los vínculos en la escuela se lastimen. Ver aquello que tiene el otro y yo valoro y deseo o aquello que aparenta generarle felicidad y yo no tengo, puede contribuir a posicionar a un chico en el lugar de hostigador. Si a esto le sumamos un grupo que lo acompaña y adultos a cargo no intervienen, el escenario del bullying está armado.

Cuando alguien soporta sistemáticamente vejaciones, amenazas y agresiones de todo tipo sin encontrar ayuda en quienes están a cargo de su cuidado, la situación se vuelve crónica y el dolor es aún más profundo. Muchos chicos incluso se acostumbran a estas situaciones y comienzan a creer que son ellos mismos los causantes y merecedores de ese trato, y a suponer también que son ellos exclusivamente quienes tienen que modificar su conducta (hacer dieta, vestirse de otra manera, estudiar menos o más, hablar mejor o hasta tener otra familia…) y así la situación se complica y se encalla.

Recuerdo que hace años una niñita me explicaba en el consultorio por qué tenía sus bracitos ajados y con la piel seca y lastimada: “Yo de noche me paso un algodón con alcohol, porque las nenas de mi grado me dijeron que cuando sea más blanquita me van a dejar jugar”. Otra chiquita debía soportar que todos los días en el comedor le dijeran “vos comés sola porque contaminás, nadie te tiene que hablar sin lavarse la boca”. Y la pobre preguntaba qué era lo que de ella enfermaba a los demás…

Cuando se instala el bullying en un grupo hay acciones concretas para llevar adelante. Debe abordarse desde lo individual, lo familiar y lo institucional, no sólo de quien ocupa el lugar de hostigado sino de todos y cada uno. Quien lidera el hostigamiento y quienes observan callados y atemorizados, también necesitan ayuda.

En el caso de quien padece el acoso intentamos siempre que la situación se pueda trabajar desde la escuela (con acompañamiento externo), que los docentes y directivos puedan intervenir de tal manera que el grupo modifique su actuar, comprenda, incluya y sea “activamente amoroso”. Que el poder esté mejor distribuido en el grupo, que fluctúe, que se construyan espacios de trabajo colaborativo, que haya lugar para la palabra y la escucha. Este tipo de estrategias integrales, aplicadas con un compromiso profundo de todas las partes, muchas veces logran buenos resultados.

Pero cuando todo esto no sucede, sugerimos un cambio de institución. Porque más allá de quién tenga la razón, el que pone el cuerpo y el alma todos los días es el chico hostigado, y los adultos tenemos la obligación de cuidarlo.

Padres, profesionales, docentes, medios de comunicación, periodistas; debemos trabajar en el mismo sentido para prevenir la construcción de relaciones abusivas entre los chicos. Ellos no inventaron el maltrato y nos están pidiendo a los gritos que nos ocupemos a fondo de evitarlo.

Anuncios

Una respuesta a “Bullying: ¿irse o quedarse? – Nota de la Lic. Zysman en revista Noticias

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s