¿Cómo llega un chico a ser acosador?

Por el Lic. Luciano Veraldi, del Equipo Libres de Bullying

PollitoEn este artículo me interesa interrogar y reflexionar acerca del crecimiento de un niño que puede devenir agresor. Dan Olweus, primero en definir y nombrar el bullying, se pregunta: ¿Qué tipo de crianza durante la infancia es favorable para el surgimiento de un patrón de conducta agresiva? El autor menciona cuatro factores significativos:

• La actitud emocional de los padres, con hincapié en la madre, siendo ésta la que cumple el rol del “primer cuidador” en los primeros años de vida. Una actitud emocional básica negativa, determinada por la ausencia de involucramiento y contención, podría aumentar el riesgo de que el niño sea agresivo y hostil hacia los otros.

• El segundo factor es el grado de permisividad por parte de los padres respecto de la conducta agresiva en el niño. Es decir que si no hay límites claros ante la conducta agresiva que el niño tiene ante sus pares, hermanos y adultos, el grado de hostilidad aumentará. El autor insiste en que la falta de amor y el exceso de libertad son dos condiciones que contribuyen fuertemente al desarrollo de un patrón de reacción agresiva.

• El tercer factor es la utilización de castigos físicos, en los que lo que se involucra es el cuerpo, a partir de la premisa de que “la violencia engendra violencia”. Es muy importante imponer ciertas reglas de conducta sin el uso de castigos físicos.

• Por último, Olweus señala que un niño inquieto y activo tiene más posibilidades de desarrollarse como un joven agresivo.

Es necesario destacar que el autor considera necesaria la presencia de los cuatro factores en conjunto como condiciones favorables de conductas agresivas en los niños.

Asimismo, destaca la relevancia de la presencia de los progenitores durante la adolescencia, con un control en las actividades y vínculos que puedan ir formándose en ese difícil tiempo. Por otra parte, indica que tener eventuales disputas familiares o discusiones entre adultos en ausencia del niño favorece un crecimiento más armónico.

Para finalizar, Olweus señala que si un niño tiene a un otro como “modelo” de comportamiento agresivo, es muy factible que se comporte de forma agresiva por efectos de identificación con dicho modelo. El niño y el adolescente están constituyéndose como sujetos y las relaciones con los otros significativos son esenciales para el sujeto que devendrá.

Estos factores no intentan construir un estereotipo del acosador, sino aportar puntas para deshacer la madeja, pensar y entender qué pasa en una situación de bullying.

Bibliografía:

Olweus, D. (1998). Conductas de acoso y amenaza entre escolares. Madrid, España: Ediciones Morata.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s